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Un accidente de auto convirtió su vida en un infierno. Joleen Baugham es madre de dos nenes y hace dos años el choque le dejó una lesión en el nervio pélvico, que controla el deseo sexual.

El resultado es que Joleen, de 39 años, se excita con los movimientos más imperceptibles: sentada en el autobús, mientras camina en una habitación, según publica el periódico británico Mirror.
Como consecuencia tiene orgasmos continuos, y aunque se encuentra en tratamiento, los resultados aún no se expresan.

Su enfermedad se llama “Desorden de la excitación sexual persistente“.

Desafortunadamente para ella, tener relaciones sexuales frecuentes con su marido, Brian, que tiene 20 años, no alivia sus síntomas.

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