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¿Se abre realmente un camino a la cura?

Las expectativas eran enormes entre los periodistas de todo el mundo que se apretaban en la atiborrada sala de conferencias del Hospital Charité de Berlín.

Los médicos del hospital habían anunciado pocos días antes que habían logrado que el virus del VIH desapareciera completamente en un paciente tras una operación de médula.
Muchos medios alemanes y extranjeros habían titulado -presurosamente- que por fin se había encontrado la forma de combatir al virus que causa el SIDA, con el que están infectadas casi 40 millones de personas en todo el mundo.

Ahora, los periodistas venían a buscar una última confirmación.
Frente a ellos, en el centro de la mesa y entre el orgullo y la cautela, estaba el autor de la terapia, el joven hematólogo Gero Hütter, del campus Benjamín Franklin del Hospital Charité de Berlín.
A Hütter le tocó la difícil misión de mostrar, al mismo tiempo, cómo habían conseguido por primera vez “curar” una enfermedad que hasta ahora era incurable y tratar de poner ese resultado en contexto para no despertar falsas ilusiones.

Para ello, trató de dar todos los detalles posibles del caso.
Un estadounidense
La historia empezó hace casi dos años.

En ese momento, el paciente -un estadounidense de 42 años- recibió un trasplante de médula con una mutación genética como parte de un tratamiento contra leucemia.
Antes de la operación, el paciente era portador del virus del VIH; hoy, después de varios meses, todo rastro del virus desapareció de su cuerpo, aseguran los médicos.

Los científicos alemanes intentaron tratar la leucemia con un trasplante de médula, pero entre los donantes buscaron uno que tuviese la mutación llamada Delta 32, ubicada en la enzima CCR5, que -según investigaciones recientes- protege a quienes la tienen de contagiarse con el VIH.
“Hay que tener en cuenta que esta mutación está presente sólo entre un 1% y un 3% de la población europea”, le recordó a BBC Mundo Hütter en una entrevista antes de la conferencia.
“También elegimos a ese donante con la esperanza de que luego del trasplante de células madre conseguiríamos eliminar el VIH, aunque hasta ahora no comprendemos del todo el mecanismo de su desaparición”, agregó Hütter.
Además, tras la operación, los científicos suspendieron la medicación contra el avance del virus para evitar una reacción adversa al trasplante.

“Normalmente, luego de suspender esa medicación, el virus se extiende en cuestión de semanas”, explicó el profesor Thomas Schneider, especialista en SIDA del Hospital Charité.
“Lo cierto es que luego de 20 meses sin medicación, no se puede encontrar ningún indicio de VIH en el paciente, ni siquiera en los lugares en que el virus normalmente se esconde”, añadió Schneider.

Difícilmente generalizable
En cuanto a los futuros usos de estas terapia, tanto los autores del estudio como otros científicos insisten en su cautela.
“El trasplante de médula ósea está ligado a fuertes riesgos, porque el paciente debe ser primero sometido a una quimioterapia, lo que debilita considerablemente al organismo y que aumenta muchísimo el riesgo de otras infecciones, sobre todo en pacientes de SIDA”, le explicó a la BBC el profesor Norbert Brockmeyer, de la Universidad de Bochum.

“Por otro lado es muy difícil conseguir donantes compatibles. Creo que ésta no será nunca la terapia del futuro contra el SIDA; sólo puede ayudar en algunos casos muy específicos”, concluyó Brockmeyer.

Por su parte, Eckhard Thiel, profesor de Hematología y Oncología del Hospital Charité, insistió en que no se debe tomar este caso como el hallazgo de una cura definitiva contra el SIDA.
“Este caso pone de relevancia el papel clave del gen CCR5 en la transmisión y la evolución del VIH”, declaró Thiel a BBC Mundo.

“Aunque tampoco hay ninguna garantía de que el virus no volverá a aparecer en el paciente”, aclaró.

FUENTE : BBC

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